Cuando comer duele

En estos tiempos de cocina creativa e innovadora algunas personas tienen vetados los placeres culinarios debido al dolor dental. ¡Qué paradoja! Unos comiendo a dos carrillos y otros sufriendo un verdadero calvario por dar un pequeño bocado.

El dolor bucofacial es muy común -quién no ha sufrido alguna vez un dolor de muelas o una jaqueca – pero asimismo difícil de diagnosticar. Problemas distintos se parecen entre sí y descubrir la causa del dolor supone a menudo un verdadero acertijo médico. Vamos a centrarnos en uno de los dolores más frecuentes en las consultas del dentista: el dolor que se origina en el aparato anejo, muscular y articular, que ayuda a triturar los alimentos.

TRASTORNOS TÉMPORO-MANDIBULARES

La articulación de la mandíbula se denomina Articulación Témporo-Mandibular (ATM) y como su nombre indica, conecta un hueso del cráneo, el temporal, con la mandíbula; vendría a ser una especie de bisagra que facilita la abertura y el cierre de la boca. La ATM es una articulación muy especial porque, a pesar de su minúsculo tamaño, soporta grandes esfuerzos y fricciones, para ello dispone de un disco cartilaginoso (menisco) y dos cavidades articulares independientes. Para rizar todavía más el rizo, cuando abrimos la boca se producen movimientos discordantes entre la mandíbula y el disco interno, de tal forma que mientras la cabeza mandibular va hacia adelante el menisco se desplaza en sentido inverso, deslizándose uno sobre otro como si de un cojinete se tratara.

Los pacientes con trastornos temporomandibulares notan dolor constante en la región mandibular, dificultades para abrir la boca y “crujidos” en la ATM.

Muchos de ellos refieren, además, sensación de taponamiento en los oídos, zumbidos, vértigos y dolores cervicales. Se desconoce con exactitud la causa de estos problemas aunque tradicionalmente se haya atribuido al hábito de rechinar los dientes o a la mala oclusión de la dentadura. En la actualidad se invocan mecanismos complejos en los que participan al unísono diversos factores osteomusculares y psicológicos.

El proceso inicial se desencadena por ‘micro­traumatismos’ en la ATM que provocan cambios inflamatorios dentro de la articulación. En una fase avanzada los pacientes pueden referir que la mandíbula se les queda “bloqueada”, sea en posición cerrada con imposibilidad de abrir la boca (lo más habitual) o viceversa; el motivo es que el menisco degenerado, en lugar de resbalar hacia atrás, queda atrapado en la ATM dislocando la mandíbula. La secuencia de sucesos mencionados se expone esquemáticamente en el diagrama. En la segunda parte de este artículo se describirán los tratamientos que usamos para aliviar dichos trastornos.

Article publicat a “SALUD Y MEDICINA” – març 2017

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